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Las dietas ricas en frutas y verduras alivian los síntomas de la esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la destrucción por el sistema inmune de la capa de mielina que protege las neuronas. Una enfermedad que padecen cerca de 46.000 españoles –y hasta 2,3 millones de personas en todo el mundo–, principalmente mujeres, y cuya evolución parece estar condicionada por la dieta. No en vano, ya se sabe que el consumo de trigo aumenta la sintomatología asociada a la esclerosis múltiple, así como que las verduras previenen la aparición de brotes en niños con la forma ‘recurrente-remitente’ de la enfermedad –esto es, en la que los brotes se alternan con periodos sin ninguna sintomatología–. Pero aún hay más. Y es que como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EE.UU.), las dietas ricas en frutas, verduras y cereales integrales parecen reducir los síntomas y, por tanto, la discapacidad, asociada a los distintos tipos de esclerosis múltiple –recurrente-remitente y progresiva, tanto primaria como secundaria.

Como explica Kathryn C. Fitzgerald, directora de esta investigación publicada en la revista «Neurology», «los pacientes con esclerosis múltiple me preguntan con frecuencia si hay algo que puedan hacer para retrasar o evitar la discapacidad, y muchos quieren saber si su dieta puede jugar un papel en este sentido. Sin embargo, se han realizado muy pocos estudios al respecto. Y en este contexto, si bien nuestro trabajo no establece si un estilo de vida saludable reduce la sintomatología de la enfermedad o si los síntomas graves hacen que resulte más difícil adoptar un estilo de vida saludable, ofrece evidencias de una asociación entre ambas situaciones».

Sin patatas fritas

Para llevar a cabo el estudio, los autores contaron con la participación de 6.989 pacientes que, diagnosticados con los distintos tipos de esclerosis múltiple, habían rellenado distintos cuestionarios sobre sus hábitos alimenticios con motivo de su inclusión en el registro del Comité de Investigación de Norteamérica (NARCOMS). Y de acuerdo con las respuestas aportadas, clasificaron a los pacientes en cinco grupos en función de que su dieta fuera más o menos ‘saludable’ –es decir, que contuviera un alto contenido en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales y bajo en azúcares procedentes de postres y refrescos y, menos aún, en carne roja y procesada.

Concretamente, los participantes en el grupo de la dieta más saludable consumían de media 1,7 porciones diarias de cereales integrales –frente a solo 0,3 en el grupo ‘menos saludable’ del total de cinco– y hasta 3,3 porciones al día de frutas, legumbres –entre las que, obviamente, no se incluyeron las patatas fritas– y verduras –por únicamente 1,7 en el último de los grupos.

Los pacientes con un estilo de vida saludable tuvieron una probabilidad significativamente inferior de depresión, fatiga y dolor
Y esta ‘calidad’ de la dieta, ¿tuvo algún efecto sobre la sintomatología? Pues para saberlo, los autores preguntaron a los participantes si habían experimentado algún brote o un empeoramiento gradual de sus síntomas durante los últimos seis meses, así como su nivel de discapacidad y la gravedad de diferentes síntomas asociados a la enfermedad –entre otros, fatiga, dolor y depresión.

Los resultados mostraron que las personas con la alimentación más saludable tuvieron, frente a los de la dieta más rica en carnes rojas, dulces y refrescos, una probabilidad hasta un 20% menor de sufrir una discapacidad física grave. Un beneficio, además, que resultó independiente de otros factores asociados a la discapacidad en la esclerosis múltiple, caso de la edad o del tiempo transcurrido desde la aparición de la enfermedad.

Es más; los pacientes que seguían la dieta más saludable de las cinco presentaron, frente a los del grupo ‘menos saludable’, un riesgo un 20% inferior de padecer depresión grave.

Más allá de la dieta

En definitiva, los hallazgos del nuevo estudio se unen al creciente número evidencias que sugieren que la sintomatología asociada a la esclerosis múltiple podría estar condicionada por la alimentación. Pero es posible que este beneficio pueda incluso ampliarse con la adopción de hábitos saludables no solo en lo que respecta a la comida, sino a toda la vida en general.

De manera similar a como hicieron con la dieta, los autores clasificaron a los participantes en cinco grupos en función de que su estilo de vida fuera, igualmente, más o menos saludable –lo que implicaría tener un peso adecuado, hacer ejercicio, seguir la alimentación más ‘sana’ de las cinco y, sobre todo, no fumar–. Y de acuerdo con los resultados, concluyen los investigadores, «las personas con un estilo de vida saludable tuvieron una probabilidad un 50% menor de padecer depresión, un 30% inferior de sufrir una fatiga aguda y más de un 40% menor de padecer dolor».

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