Terrorismo de rostro humano: La utilización de niños para justificar una agenda belicista

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Hala es una víctima más de la propaganda mediática que a falta de argumentos con los que justificar las acciones que se intentan defender, recurre a sus mecanismos más básicos pero que mejor funcionan: los niños como una herramienta para apelar a las emociones.

Antes de que Hala se diese a conocer, por su mismo lugar ya pasaron las hermanas Noor y Alaa, el joven Muhammad Najem, ‘Marwa from Syria’ y la archiconocida Bana Alabed.

En todos los casos mencionados se persigue el mismo objetivo de humanizar a los rebeldes y deshumanizar a sus enemigos; obviando de forma muy conveniente que en una guerra siempre mueren civiles, y que los rebeldes también matan. Precisamente es porque muere gente por lo que las guerras siempre son algo terrible.

Cualquiera pensaría que una propaganda tan pobre difícilmente puede tomarse en serio, pero el periodismo actual se encuentra en tal momento de patetismo que los grandes periódicos se dedican a escribir reportajes y entrevistas sobre este tipo de cuentas reproduciendo su discurso. Generalmente siempre terminan hablando de una revolución que solo existe en su imaginación.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
“A lo que en Idlib llaman insurgentes, esos mismos medios en España llaman terroristas. Y es que sí, Idlib está dominada por la sección siria de al-Qaeda, Hayat Tahrir al-Sham”.Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

No me deja de asombrar ver a periodistas llamar insurgentes, o incluso revolucionarios, a terroristas de la misma organización que el 11 de marzo de 2004 asesinaron a 103 personas en Madrid. Creo que por entonces nadie se habría podido imaginar que apenas una década más tarde llegaríamos a una situación en la que Estados Unidos y los países Europeos velasen públicamente por la seguridad de combatientes de al-Qaeda. Porque los terroristas, según donde se encuentren, tienen rostro humano. A lo que en Idlib llaman insurgentes, esos mismos medios en España llaman terroristas. Y es que sí, Idlib está dominada por la sección siria de al-Qaeda, Hayat Tahrir al-Sham.

¿No sería acaso ridículo decir que Kandahar, la principal base de los Talibanes en Afganistán hasta 2001, era el último bastión de la resistencia al régimen afgano de Hamid Karzai? Pues así es como muchos periodistas siguen refiriéndose a Idlib, una gobernación entera dominada por veteranos de Afganistán, Irak, Chechenia… reunidos ahora bajo el paraguas de Hayat Tahrir al-Sham, la al-Qaeda siria liderada por Abu Muhammad al-Jolani.

Entre los aliados de Hayat Tahrir al-Sham se encuentran los uyghures chinos del Partido Islámico del Turkestán (PIT). Se trata de una organización aliada del Movimiento Islámico de Uzbekistán, los Talibanes de Pakistán y al-Qaeda. El PIT actualmente tiene presencia en China, Pakistán y Siria, pero en la década de los 2000 abrazaron la idea de la yihad global como pilar fundamental del partido.

Campamento de refugiados de Atimah, en la provincia de Idlib, Siria, 11 de septiembre de 2018. Khalil Ashawi / Reuters

Dentro de los todas las organizaciones leales a al-Qaeda dentro de Idlib, hay una que realmente interesa a los lectores españoles por cercanía, y es Harakat Sham al-Islam. Se trata de una organización yihadista formada en 2013 y compuesta por marroquíes. Se estima que cuentan con 500 efectivos.

No todo Idlib está gobernado por Hayat Tahrir al-Sham. También hay algunas localidades controladas por los rebeldes del Frente de Liberación de Siria, una coalición de grupos yihadistas de la que destacan Ahrar al-Sham –conocidos también como los muyahidines sirios–, Jaysh al-Izza –islamistas proturcos que desde 2013 hostigan constantemente a los cristianos de Mhardeh con morteros–, Harakat an-Nour ad-Din al-Zenki –conocidos por decapitar a un niño mientras lo documentaban en video jactándose de ello– y los rebeldes apoyados por Qatar de Suqour al-Sham.

El Frente de Liberación de Siria lejos de ser una organización independiente, depende enormemente del apoyo turco, por lo que también son cercanos al Ejército Nacional Sirio; una coalición de agrupaciones islamistas con presencia en Afrín, que junto con Turquía expulsaron del lugar a las Fuerzas Democráticas Sirias durante la ‘Operación Rama de Olivo’ que empezó en enero de 2018. Estos grupos han sido acusados de crímenes de guerra, saqueo de propiedades y pillaje desde que se asentaron a principios de año en la región del norte de Siria fronteriza con Turquía.

La población civil

Que Idlib esté gobernada por grupos integristas repercute directamente en el día a día de la población civil que no ha podido escapar. Hayat Tahrir al-Sham se define los territorios que controla como un emirato en el que la única ley es la ley islámica o sharía en su interpretación más estricta. Las mujeres no pueden salir solas a la calle, los hombres no pueden estar con mujeres que no sean sus esposas o familiares, la blasfemia se castiga con severidad… Todo un ejemplo de democracia según algunos.

Además del régimen del terror impuesto con la espada y el corán, la violencia en la que se sostienen estas organizaciones hace que incluso los más leales a al-Qaeda o Turquía estén en peligro constante. A pesar de haber dos grandes grupos dominando la gobernación (Hayat Tahrir al-Sham y el Frente de Liberación de Siria), éstos están muy divididos, y no es rara la vez en que se matan mutuamente enfrentados por disputas de poder y políticas. Desde que Turquía y Rusia anunciasen un acuerdo para desmilitarizar el frente de Idlib, ha habido una escalada de violencia entre HTS y el FLS que ha resultado en el asesinato de al menos 30 personas en dos semanas.

Desde abril de 2018 hasta octubre del mismo año, ya han sido asesinadas 337 personas fruto de los constantes enfrentamientos entre facciones. La situación en Idlib sencillamente, es insostenible.

La completa anarquía y la imperiosa necesidad de seguir financiando una guerra que está a punto de cumplir su octavo aniversario, han propiciado también el negocio de los secuestros, cuyas víctimas son los civiles. Se ha convertido en una práctica habitual que en ocasiones llega a suceder a plena luz del día ante los propios soldados rebeldes que observan pero no actúan, según ha denunciado varios activistas a través de las redes.

Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.
“Por mucho que ciertos periodistas intenten impregnar Idlib de un rostro humano, casi siempre infantil, no hacen más que hablar de realidades que solo existen en twitter”.Alberto Rodríguez García, periodista especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo.

Por algunos de los secuestrados como Wasil al-Omar se han llegado a pagar suculentas cifras de hasta 300.000 dólares, que pueden reinvertirse en 150 lanzagranadas RPG de buena calidad, 300 fusiles Ak-47, 600 granadas o más de 800 granadas de mortero de 60mm; según lo que necesiten. No es casualidad que estos mismos activistas denuncien que el rescate que piden los secuestradores suele aumentar según se desarrollan las batallas y los grupos rebeldes van necesitando adquirir recursos.

Por mucho que ciertos periodistas intenten impregnar Idlib de un rostro humano, casi siempre infantil, no hacen más que hablar de realidades que solo existen en twitter.

La realidad es que la población civil no puede elegir y está sometida a un régimen confesional que quedó obsoleto en la edad media. La realidad es que sí, Idlib tiene rostro; el del terrorismo.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PAIA DISTINTO PRESS
Periodista y fundador 14 Milímetros. Especializado en Oriente Medio, propaganda y terrorismo, analiza desde un punto de vista crítico los conflictos que están re-inventando las Relaciones Internacionales en un momento en el que las ‘fake news’ saturan el panorama informativo. @AlRodriguezGar