En su discurso del Estado de la Unión, Donald Trump lanzó un mensaje cargado de tensión política, advertencias directas y promesas económicas que podrían redefinir el rumbo del país. Desde la economía y los aranceles hasta la seguridad nacional y el poder ejecutivo, el presidente dejó claro que no piensa retroceder ante la oposición ni ante las decisiones de la Corte Suprema.
El ambiente en el Congreso fue eléctrico. Aplausos divididos, gestos tensos y una nación observando cada palabra. ¿Es este el inicio de una nueva etapa de confrontación institucional? ¿O una estrategia calculada en pleno año electoral?
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