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Altagracia Salazar
A la madre de Popi Oro le tiene sin cuidado que a los imputados del fantástico robo asalto a la joyería de Cristo Rey le hayan cantado tres meses de prisión preventiva porque ella, al igual que su hijo, lo que le interesa es la recuperación de lo robado, que por ahora se estima en unos 50 millones de pesos.
Por si acaso la señora hizo un llamado al presidente de la República para que indemnice a su hijo para que este pueda recuperar su capital y volver a establecer su negocio.
El hijo, victima de un robo al mejor estilo de Hollywood, quiere que aparezcan Los Mellos, identificados como las personas que entraron a tiros a su joyería. Según Abraham Corporán, el grupo liderado por Alex Bronx, preso en la victoria por homicidio pero que desde allí lideró la operación, le ha ganado el pleito a la justicia porque su oro no aparece.
Popi Oro se ha cansado pronto de la justicia dominicana y es evidente que no se interesa por los casos en los tribunales. El no sabe de procesos que se han reenviado 21 veces ni de casos como el de YANALÄN que no tiene manera de progresar en los tribunales.
Pero como cada cual sangra por su herida Popi oro quiere que su oro aparezca y no es jícara de coco. Según una de las crónicas del hecho “asaltantes lograron acceder a la oficina, de donde sustrajeron dinero en efectivo y prendas valoradas en 50 millones de pesos. En apenas 40 segundos de caos grabado en vídeo, los delincuentes vaciaron el botín y huyeron en una yipeta Mitsubishi gris, en la que se accidentaron”
Una no sabe el capital en oro de Popi porque según la descripción ese era el material que estaba en la oficina.
Una crónica dice lo siguiente: “Pasadas las siete de la noche del 7 de marzo, los últimos clientes abandonaban el local bajo un aguacero cuando tres hombres encapuchados, armados con pistolas y un rifle, descendieron de un vehículo para cometer el robo. El asalto inició con un golpe seco de mandarria contra el escaparate frontal. El cristal estalló y el estruendo quedó de inmediato sepultado por ráfagas de disparos que empezaron a perforar el aire.
Entre detonaciones, dos de los atacantes avanzaban hacia el interior del local, abriéndose paso hacia las vitrinas, mientras un tercero permanecía en el exterior. Dentro, Abraham Corporán, dueño del negocio, también hacía disparos en un intento por contenerlos. Al llegar ante el vidrio laminado de las joyas y comprobar que resistía los golpes, los intrusos cambiaron de estrategia.
En medio del tiroteo, se desplazaron hacia la parte trasera, con la mira puesta en la oficina y la caja fuerte, decididos a llevarse todo lo posible. Como dijimos antes es en la oficina de donde se llevan el oro y el dinero.
Muchos de ustedes han preguntado como es que una empresa de joyeria con un capital tan grande se establece en un barriada que no es la mas seguro. Pero esa no sería la pregunta dado que la seguridad no debe estar estratificada por barrios.
Este caso es como una novela que describe un mundo que existe y que muchos desconocemos aunque vivimos en el mismo país.
Ustedes y yo no lo sabíamos pero debe haber mucha gente que quizás como cliente quizás como suplidor sabía que Popi oro sin las vitrinas tenía un mínimo de 50 millones en oro.
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rewrite this title ‘El popi quiere su oro, no justicia’ (video) – Remolacha



