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sábado, febrero 7, 2026
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Ese sabor seco y amargo puede estar despertando tu cerebro


La astringencia es la sensación de sequedad, arrugas, áspera o como papel de lija que la gente nota al comer alimentos ricos en ciertos compuestos vegetales llamados polifenoles. Los polifenoles incluyen flavanoles, que durante mucho tiempo se han relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular. Los flavanoles son especialmente comunes en el cacao, el vino tinto y las bayas, y las investigaciones los han asociado con una mejor memoria, un mejor rendimiento cognitivo y protección contra el daño a las células cerebrales.

Sin embargo, los flavanoles presentan un enigma científico. Sólo una pequeña porción de lo que la gente consume llega al torrente sanguíneo después de la digestión. Esta baja biodisponibilidad plantea una pregunta importante: si se absorbe tan poca, ¿cómo parecen influir los flavanoles en la función cerebral y el sistema nervioso?

Una nueva hipótesis centrada en el gusto

Para explorar este misterio, investigadores dirigidos por el Dr. Yasuyuki Fujii y la profesora Naomi Osakabe del Instituto de Tecnología Shibaura en Japón centraron su atención en la percepción sensorial. Su estudio, publicado en Investigación actual en ciencia de los alimentosexaminaron si el sabor astringente distintivo de los flavanoles podría actuar en sí mismo como una señal para el cerebro.

«Los flavonoles exhiben un sabor astringente. Nuestra hipótesis es que este sabor sirve como estímulo, transmitiendo señales directamente al sistema nervioso central (que comprende el cerebro y la médula espinal). Como resultado, se cree que la estimulación de los flavonoles se transmite a través de los nervios sensoriales para activar el cerebro, induciendo posteriormente respuestas fisiológicas en la periferia a través del sistema nervioso simpático», explica el Dr. Fujii.

Prueba de flavanoles en experimentos con animales

El equipo probó esta idea utilizando ratones de 10 semanas. Los animales recibieron dosis orales de flavanoles de 25 mg/kg o 50 mg/kg de peso corporal, mientras que un grupo de control recibió agua destilada. Los ratones que consumieron flavanoles mostraron niveles notablemente más altos de actividad física, mayor exploración y un mayor rendimiento en tareas de aprendizaje y memoria en comparación con el grupo de control.

El análisis del cerebro reveló que los flavanoles aumentaron la actividad de los neurotransmisores en múltiples regiones. Poco después de la administración, los niveles de dopamina y su precursora levodopa aumentaron, junto con la norepinefrina y su metabolito normetanefrina en la red locus coeruleus-noradrenalina. Estas sustancias químicas desempeñan funciones clave en la motivación, la atención, el estado de alerta y la regulación del estrés. Los investigadores también observaron una mayor producción de enzimas esenciales para la síntesis de norepinefrina (tirosina hidroxilasa y dopamina-β-hidroxilasa) y el transporte (transportador vesicular de monoamina 2), lo que sugiere una señalización más fuerte dentro de este sistema cerebral.

Vías del estrés y respuestas hormonales

Pruebas bioquímicas adicionales mostraron niveles más altos de catecolaminas en la orina, que son hormonas liberadas durante el estrés, junto con una mayor actividad en el núcleo paraventricular hipotalámico (PVN). Esta región del cerebro es fundamental para controlar las respuestas al estrés. La ingesta de flavanol también elevó los niveles de c-Fos (un factor de transcripción clave) y la hormona liberadora de corticotropina en el PVN, lo que indica además la activación de las vías cerebrales relacionadas con el estrés.

Efectos que se asemejan al ejercicio

Cuando se analizan en conjunto, los hallazgos sugieren que los flavanoles pueden desencadenar respuestas fisiológicas amplias similares a las producidas por el ejercicio físico. En lugar de actuar únicamente mediante la absorción en el torrente sanguíneo, los flavanoles parecen funcionar como un factor estresante moderado que estimula el sistema nervioso central, lo que aumenta la atención, el estado de alerta y la memoria.

«Las respuestas al estrés provocadas por los flavanoles en este estudio son similares a las provocadas por el ejercicio físico. Por lo tanto, la ingesta moderada de flavanoles, a pesar de su escasa biodisponibilidad, puede mejorar la salud y la calidad de vida», señala el Dr. Fujii.

Implicaciones para la nutrición sensorial

Los resultados apuntan a nuevas posibilidades en el campo emergente de la nutrición sensorial. Al centrarse en cómo los alimentos se sienten y estimulan el sistema nervioso, los investigadores sugieren que puede ser posible diseñar alimentos de próxima generación que combinen un sabor atractivo, efectos fisiológicos beneficiosos y una palatabilidad mejorada.

Este trabajo fue apoyado por JSPS KAKENHI (número de subvención 23H02166).



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