La Estación Depuradora de Aguas Residuales Mirador Norte-La Zurza, inaugurada hace un año a un costo superior a los 3,000 millones de pesos, solo está operando en un 25% de su capacidad debido a que se requiere hacer una inversión igual o superior para hacer las conexiones y recoger los líquidos a procesar.
El director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo(CAASD), Felipe Antonio Suberví Hernández (Fellito) al participar en el Diálogo Libre, dijo que se trabaja poco a poco para irla desarrollando hasta lograr la capacidad para la que fue concebida.
“Para que ustedes entiendan de una manera llana, la planta es como el corazón del cuerpo, ahora falta conectar todas las venas, pero ¿cuál es el problema? Que las venas cuestan igual o más que la planta (120 millones de dólares según él) para traer las aguas negras a Santo Domingo Norte”, sostuvo.
Explicó que se está implementando un piloto junto al Ministerio de Medio Ambiente y un laboratorio con los camiones succionadores de aguas residuales que vertían en el Duquesa para depositar esos líquidos directamente en la planta mientras se le busca una solución definitiva al problema del vertedero de Duquesa.
Recordó que la planta es de tratamiento solo para aguas residuales del sistema de alcantarillado sanitario e industriales ya tratadas, no para aguas pluviales o de las cañadas como algunas personas creen.
Por su lado, Luis Salcedo, subdirector de operaciones de la CAASD, dijo que para la actual gestión son prioritarias las conexiones, pero que están conscientes de que se requieren inversiones de peso.
Sostuvo que en el diseño de la obra se contempló un “canal de demasía”, para poder manejar toda el agua pluvial que llega a la estación de bombeo de la planta ubicada en el barrio La Zurza, parte de la cual se va al río Isabela. Manifestó que faltan conexiones en el Distrito Nacional y Santo Domingo Norte, en las cuales se trabaja.
“Ahora mismo estamos en la etapa de evolución y de diseño, de colocar una línea colectora de todos los residenciales de la República de Colombia que descargan sus aguas en sépticos y filtrantes que van a las cañadas para hacer una línea que pueda recolectar todas esas aguas, y las de Jacobo Majluta y llevarlas a la planta de la Zurza”, indicó.
Las cañadas
Otro de los temas tratados por el director de la CAASD y el subdirector de operaciones, fue el de las cañadas y de acuerdo con Suberví en lo que va de su gestión se han terminado de rehabilitar cinco terminales y se trabaja en once y que se está en un proceso de licitación para intervenir 24 cañadas de un total de 45 o más que intervendrán en los cuatro años de gobierno.
“Yo estoy levantando ahora mismo 45 cañadas, en dos meses tengo que saber cuánto me cuentan esas 45 cañadas porque yo las voy a hacer, esta es una oportunidad que tengo y cuento con el apoyo del Presidente”, dijo.
Dijo que quiere resolver el problema de las cañadas, que tiene la voluntad, al igual que el presidente Abinader y que en su caso no puede desperdiciar esa oportunidad de hacer una gestión en la que pueda demostrar su capacidad.
Insistió en hacer una gestión eficiente y hacer de la CAASD una institución rentable como lo ha hecho en sus negocios privados, que los ha puesto por lo alto para luego proponer al presidente un fideicomiso para hacer todas las cañadas que requieren ser rehabilitadas o se prioriza la construcción de la presa Río Haina: esa será una decisión del mandatario.
“Esta será una gestión histórica que va a marcar un antes y después en este país y va a demostrar a la ciudadanía que lo que no pudieron hacer en 16 años, nosotros la vamos a hacer en cuatro años”.
Informó que la de Guajimía es una de las obras más importante y adelantó que se invertirán 50 millones de dólares en terminar esa cañada y sus afluentes para lo cual ya el Senado aprobó el préstamo de Canadá.
Estimó que lo más costoso de las intervenciones de las cañadas no es la infraestructura, sino los asentamientos sociales y que en el caso de Guajimía son 385 familias a las que hay que construirles viviendas para sacarlas de los lugares vulnerables y hacer de los espacios desalojados vías de acceso para que la gente pueda tener todos los servicios para vivir como agua potable, electricidad, 911 y otros.
Manifestó que ya cuentan con los terrenos para construir las viviendas que permitirán reubicar a las familias que serán desalojadas en el municipio Santo Domingo Oeste. Dijo que se busca una solución integral porque el proyecto contempla la instalación de un emisario submarino para que los líquidos no lleguen directamente al mar, que tiene otro costo al de la rehabilitación de la cañada y la construcción de las viviendas.
Precisó que para el presidente Luis Abinader, la cañada Guajimía es una de sus prioridades y adelantó que para el 25 de este mes vienen ejecutivos de la compañía canadiense que trabajará el tema.
“En Guajimía, voy a pedir a los diputados que sean los fiscalizadores de la entregar de esas viviendas para que se acabe eso de que se da las viviendas a los compañeros del partido. Al que le toca, le toca su vivienda según el censo que se hace, no es para dársela a la muchacha de la casa, eso no está bien”.
Presa de Haina aún no definida
El director de la CAASD, Felipe Antonio Suberví Hernández, aclaró que todavía no hay nada definido en cuanto a la construcción de la presa de Haina, que según reiteró, es la solución al problema de la falta de abastecimiento de agua potable en la ciudad. Indicó que las organizaciones que se oponen a dicha obra repiten la cultura de muchos dominicanos de oponerse a todo sin investigar y aclaró que no existe un diseño definitivo de la presa y que en última instancia el que decide si se hará esa obra o se buscará otra alternativa es el presidente Luis Abinader. Aclaró que no son 5,000 las familias que serían afectadas en caso de que se concrete la obra, sino menos de 200 casas. “Cuando tenga algo más concreto, me sentaré a explicar a esos ciudadanos, pero no voy a empezar a intercambiar ideas de algo que todavía no se ha decidido si se va hacer”. Al destacar la importancia de la presa dijo que con ella se resolvería el problema del desabastecimiento de agua no solo en el Gran Santo Domingo durante 25 o 30 años, sino que también se les daría el líquido a los pobladores de Baní y hasta a los de Villa Altagracia.