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jueves, febrero 22, 2024

Del intelecto a la falsedad: Leonel Fernández

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El autor es escritor y periodista. Reside en Estados Unidos

La secuencia de pasos finitos en la lucha político partidista del Siglo XXI está moldeada por un rosario de mentiras efímeras que los candidatos a la presidencia, en su gran mayoría, pretenden convertirlas en verdades para convencer a toda una población votante que cada cuatro años no logra superar las secuelas, los embates y el desparpajo de los gobiernos anteriores.

El discurso fáctico y cargado de medias verdades se manifiesta cada vez y en todos los escenarios donde el expresidente Leonel Fernández se dirige a sus seguidores. Esa forma relajante, soez y bullanguera del exmandatario se contrapone con el discurso que sembró al principio de su carrera política, comparado muchas veces como el “pupilo” del otrora líder, doctor Joaquín Balaguer Ricardo.

Leonel Fernández

No deja de ser cierto que en la lucha partidista la política trae consigo una opinión extendida, según la cual no decir la verdad, ocultarla o decir medias verdades es una práctica casi permitida. Eso no quiere decir que pasemos de lo “intelectual a lo falso”, aunque Fernández lo quiera considerar un recurso necesario y casi imprescindible para enfrentar la catarsis del actual gobierno.

Se puede ser político sin perder la noción del tiempo y sin caer en el sinsentido de no recordar el pasado negativo de gestiones anteriores. Hoy día, con la imposición de un discurso de barricada y sin lucidez, el promotor del intelecto quiere que la sociedad dominicana, mediante un discurso mediático lo entienda, cuando sus supuestas verdades son puras coincidencias entre una afirmación, los hechos, la realidad, la fidelidad y las ideas.

Los clásicos llamaban a este tipo de verdad “verdad ontológica”, también denominaban verdad gnoseológica a la adecuación entre el entendimiento y la realidad, o sea, de cualquier manera, uno está en la verdad de una cosa cuando lo que piensa coincide con lo que predica, lo que quiere decir que Leonel Fernández dice lo que piensa; sin embargo, sus ideas se contraponen  a los errores cometidos en el pasado.

“El sufrimiento carcome el corazón cuando se interpone en sus venas el síndrome de la ambición”. Los votantes dominicanos acumulan en sus cerebros el contraste del menosprecio político, por lo que entienden que el expresidente sufre un mal que afecta su intelecto, especialmente su conciencia, el problema es más voluntario que libre porque está revestido de irresponsabilidad.

¿Olvidaste Leonel Fernández que tú eres el promotor de la invasión haitiana que corrompe la estabilidad de los dominicanos? ¿Pasaste de vista, que la mayor parte de los millonarios son producto de la corrupción durante tus gobiernos?

¿Se te olvidó, Leonel Fernández, que alcanzaste superar a otros candidatos en campaña, porque los votantes aceptaron como bueno y válido tu intelecto? ¿Se te olvidaron los acuerdos con el narcotráfico organizado? ¿Se olvidó que privatizaste todas las empresas públicas? ¿Se te olvidaron los contratos con la ODEBRECHT?, etc, etc, etc.

Cuando la cabeza no piensa es porque al cerebro le falta eminencia gris y al que le falta esa sustancia ejerce el poder tras bastidores. La realidad se convierte en verdad cuando va delante del  pensamiento. Donde no existe la verdad nunca habrá intelecto y es porque las mentiras no permiten hilvanar las ideas.

La democracia para ser verdadera, también es justo que sea equitativa, requisito sine qua non para garantizar el desarrollo económico y político de la sociedad.

mbaezjj@gmail.com

 

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