Política.Elecciones,Gobierno,Democracia,Corrupción,Transparencia.
Campaña,Candidato,Debate,Congreso,Luis Abinader,Leonel Fernández
Danilo Medina.Hipólito Mejía,Rafael Trujillo,Juan Bosch
Joaquín Balaguer,José Francisco Peña Gómez,Margarita Cedeño
Abel Martínez,PRM,PLD,FP,PRD,Reformista
Oposición,Oficialismo,Izquierda,Derecha,Centro,Congreso Nacional
SReflexión al expresidente Leonel Fernández:
Señor Leonel Fernández,
Con el debido respeto que merece su figura como exmandatario de la República Dominicana, nos dirigimos a usted desde lo más hondo del sentir colectivo de una gran parte del pueblo dominicano. No hablamos solo desde la emoción, sino desde la reflexión crítica de una ciudadanía que ha madurado, que ha despertado, y que ha aprendido, a fuerza de golpes, a reconocer los ciclos que ya deben cerrarse.
Señor Fernández, no es odio lo que motiva estas palabras. Es cansancio. Es una extenuación acumulada de promesas recicladas, de discursos floridos que no llenan el estómago ni curan los males profundos de nuestra sociedad. Es la certeza de que seguir insistiendo en liderazgos del pasado es condenarnos a repetir los mismos errores.
Usted ha tenido su tiempo. Ha gobernado. Ha dirigido. Ha influido. Pero ahora es el tiempo del relevo. De la renovación. De dejar que florezca un nuevo liderazgo sin las cadenas del pasado. Insistir en regresar al poder no solo ignora el clamor popular, sino que pone en duda su verdadero compromiso con la democracia dominicana. ¿Acaso no es más noble retirarse con dignidad que forzar una permanencia que ya no tiene respaldo auténtico en las calles?
Sea sabio, señor expresidente. Escuche al pueblo. El legado más grande que podría dejar no es una nueva campaña electoral, sino el gesto histórico de saber cuándo decir adiós.
¿Te gustaría que esta reflexión se convirtiera en un video, una carta pública o que se adaptara a otro formato como post de redes sociales? Puedo ayudarte a transformarla.
Señor Leonel Fernández,
Hoy nos dirigimos a usted no como simples observadores, sino como ciudadanos que han vivido bajo sus mandatos, que han sentido los efectos de sus decisiones y que hoy, con la frente en alto y la mirada clara, le dicen con firmeza: ya no queremos que usted siga aspirando a dirigir los destinos de esta nación.
No negamos que su figura es parte importante de la historia reciente de la República Dominicana. Usted fue un actor clave en la transición del siglo XXI, y su oratoria, su formación académica y su habilidad política marcaron una época. Le reconocemos sus aportes, como el impulso a la modernización urbana, el crecimiento del sector servicios, y la apertura internacional. Pero reconocer el pasado no significa aferrarse a él.
El país que usted ayudó a construir es también el país que hoy clama por cambio. Porque esa modernidad que usted promovió trajo consigo desigualdades que se han profundizado. Mientras algunos se beneficiaron del “despegue económico”, otros quedaron varados en la pobreza, en la marginalidad, en la desesperanza. Se fortalecieron estructuras que blindaron la corrupción, se firmaron contratos y préstamos que comprometen el futuro, se perpetuó una cultura política donde el poder es fin y no medio.
¿No es acaso una contradicción que en pleno siglo XXI, mientras el mundo avanza hacia modelos de transparencia, renovación institucional y participación ciudadana, usted insista en volver al mismo cargo que ya ocupó tres veces? ¿Qué más puede ofrecer que no haya tenido la oportunidad de hacer en 12 años de gobierno?
El pueblo está cansado, señor expresidente. Cansado de ver siempre los mismos rostros en la boleta. Cansado de que la política se convierta en un negocio de élites recicladas. Cansado de discursos bonitos vacíos de acciones concretas. Cansado de la política de salón y no de calle. De la que negocia en lo oscuro y no la que transforma desde la luz. Hoy el pueblo ya no quiere más caudillos, ni salvadores, ni profetas políticos. Hoy el pueblo quiere servidores públicos de verdad.
No estamos pidiendo su silencio, ni que desaparezca de la vida nacional. Su experiencia puede ser valiosa desde otros espacios: en la academia, en el pensamiento, como asesor o consejero. Pero no desde la silla presidencial. Porque su tiempo pasó. Porque hay momentos en que la grandeza de un líder se demuestra sabiendo cuándo hacerse a un lado.
Y si usted de verdad ama a este país como dice, si aún le queda un gramo de compromiso con las generaciones que vienen, entonces retírese con dignidad. No arrastre su legado en una lucha que ya perdió el sentido. No desafíe a un pueblo que ha aprendido a levantar la voz y decir basta. No ignore el grito que viene desde cada barrio, cada campo, cada joven que sueña con una República Dominicana distinta.
Señor Fernández, usted fue parte del ayer. Este pueblo, en cambio, quiere mirar al mañana.
Con respeto, pero con determinación,
La voz del pueblo dominicano.
source
