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miércoles, febrero 21, 2024

Los riesgos del networking: ¿Un activo profesional o una modalidad de tráfico de influencias? | Legal

Las relaciones sociales son esenciales en la vida en general, tanto en la esfera personal como en la carrera profesional. Estos lazos afectivos y sociales conforman una red de apoyo y confianza. Esto se traslada también al ámbito laboral, donde la capacidad para establecer relaciones de calidad con otros profesionales suele ser una cualidad apreciada en el mundo de la empresa.

Por ello, las actividades de redes, como las organizadas por foros o asociaciones profesionales, suelen ser muy valoradas, ya que permiten coincidir con personas que comparten intereses para intercambiar opiniones y compartir experiencias. De este modo, estas interacciones sociales permiten desarrollar o afianzar relaciones de negocio sobre la base de esta afinidad de intereses profesionales, donde cada una de las partes pretende dialogar con una pluralidad de colegas.

Aunque habitualmente, este tipo de relaciones sociales se producían acudiendo a eventos como conferencias y congresos de manera presencial, las redes sociales han ganado la partida últimamente en este campo, permitiendo la interacción con un número mucho más elevado de personas con los que se comparten intereses. sin la necesidad de estar en el mismo lugar.

Sin embargo, esta visión positiva se ve empañada ocasionalmente cuando estas actividades se orientan a generar vínculos de influencia con el objetivo de conculcar la toma de decisiones independientes, basadas en criterios objetivos. Podemos hablar entonces de un redes intencional, mucho más estratégico pero arriesgado por poder incurrir en prácticas vinculadas con la corrupción. En estos casos, lo que se espera es poder conocer o influir en una persona o grupo de personas relevantes, con poder de decisión sobre cuestiones que atañan a un interés personal o de la organización a la que se pertenece. Cuando existe este propósito, se puede estar cerca de incurrir en un riesgo vinculado con el tráfico de influencias, cuando se trata del ámbito público, o de corrupción entre particulares, si atiende al ámbito de las empresas privadas.

Esta cuestión se vuelve especialmente relevante en aquellas asociaciones, clubs, foros o, eventos de redes organizados por estos, donde existe un acceso restringido, con criterios de admisión poco transparentes, y donde incluso puede ser necesario desembolsar una cantidad relevante para ser admitido, que sobrepase las importaciones habituales de inscripción. El buen gobierno de las organizaciones se apuntala sobre diferentes principios, siendo uno de ellos el de transparencia. Por eso, esta opacidad suele generar dudas o retrocesos.

A la hora entonces de incentivar la pertenencia a estas asociaciones o participar en los eventos que organizan es importante tomar algunas cautelas básicas. En primer lugar, es preciso analizar de qué tipo de evento se trata y qué asociación profesional está detrás del mismo.

Es también indispensable analizar cuál es su finalidad y si encaja o no con las actividades, intereses y los valores establecidos por la organización. Por ejemplo, si se trata de actividades vinculadas con foros que aglutinan a grupos de presión o vestíbulos se incrementaría el riesgo de ser considerada como una actividad ilícita.

De la misma manera, puede constituir una buena práctica para facilitar pautas de conducta a las personas que asisten en nombre de la organización, para evitar que faciliten u obtengan información que no sean públicas. Y finalmente, también es necesario realizar un análisis del tipo de personas que pertenecen también a la entidad organizadora y el tipo de asistentes que puede acudir, evitando coincidir, por ejemplo, con personas que estén en posición de adoptar decisiones que favorezcan a la organización.

En definitiva, no se trata de restringir las oportunidades de redespero sí, de valorar la razonabilidad y proporcionalidad de las iniciativas de socialización que puedan llegar a ser potencialmente conflictivas, y en su caso, tomar algunas cautelas para evitar situaciones de riesgo.

Almudena Curerosenior manager del departamento de Legal Compliance en KPMG.



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