2 – En esta entrega, para finiquitar con aquel tema, de inmediato pasamos a explicar las razones, por las cuales, desde mi punto de vista, no son necesarios ni diputados ni senadores de ultramar.
3 – Las funciones de los diputados y senadores se reducen a tres: representar, legislar y fiscalizar. Ampliando estos conceptos, resulta que ellos representan a los habitantes de su demarcación y a todos los de la República. En esta atribución ellos tienen la obligación de agenciar el presupuesto local o nacional que se necesitan para la salud, educación, vivienda y agropecuaria, y para todas las construcciones necesarias al desarrollo del país o de la comunidad para cual han sido elegidos, como son hospitales, oficinas públicas, puertos, aeropuertos, carreteras, elevados, puentes, carreteras, caminos vecinales, elevados, presas, acueductos, alcantarillados, aceras y contenes, etc.
4 – Lo de legislar es lo concerniente a elaborar las leyes que regirán nuestra vida republicana. Legislar es una facultad exclusiva de nuestros senadores y diputados. Estas funciones están establecidas claramente en nuestra Constitución, que es nuestra Carta Magna que la mayoría desconoce. Dicho sea de paso, para llenar esa laguna de nuestros congresistas, constitucionalmente se les debe exigir a todo aspirante a una curul en el Congreso Nacional un certificado emitido por una universidad, en el que conste haber hecho un curso de derecho constitucional, de modo que quien llegue a congresista, conozca las normativas constitucionales y el espíritu de las leyes en general.
5 – Fiscalizar es lo relativo a velar porque los fondos asignados para tal o cual obra u otro destino, sean usados correctamente como se han consignado, programado y disponga la ley del presupuesto nacional.
6 – Pero sucede, que los diputados de ultramar (y senadores, si los hubiese), no tienen nada que ver con los bienes y servicios que reciben los dominicanos que residen en tierras extranjeras. No tienen nada que ver, ni con las construcciones (hospitales, oficinas públicas, puertos, aeropuertos, carreteras, elevados, puentes, carreteras, caminos vecinales, elevados, presas, acueductos, alcantarillados, aceras y contenes, etc.), ni con la educación, ni con la los servicios de agua, electricidad, transporte, salud, etc., por ende, ni con el presupuesto que se requiere para ello.
7 – Siendo este el caso, los llamados diputados de ultramar, por las razones expuestas, no tienen que representar, ni legislar, ni fiscalizar para que los dominicanos de la diáspora tengan, agua, luz, comida, cuidados de salud, seguridad ciudadana y un largo etc. En consecuencia, el papel de los diputados de ultramar queda reducido a cuestiones que el “Poder Ejecutivo” puede hacer por vía administrativa. Por ejemplo, para eliminar los diez dólares que se ha venido cobrando a los dominicanos de la diáspora por entrar a nuestra RD no es necesario una ley de congreso. Por lo mismo, tampoco es necesario legislar para permitir la entrada de vehículos con X años, ni para bajar los impuestos a los pasajes aéreos, ni para ponerle un precio justo a los servicios consulares, ni para asignarle un sueldo a los cónsules que tenemos en todo el planeta.
Lo peor de todo
8 – En un principio, yo fui de la multitud de creyentes, que con los diputados de ultramar los dominicanos íbamos a tener la representación más patriótica y consciente en el Congreso Nacional, muy diferentes a los de allá. En los hechos, la realidad ha sido otra. La decepción ha sido total. Desglosando los motivos de esta decepción, sin mayores esfuerzos uno puede ver, que sólo llegan a diputados los que gozan de fortunas inmensas en dólares, como son los los empresarios diásporinos de confesión capitalista neoliberal.
9 – Con los empresarios de ultramar que aspiran a diputado se da el caso, que por lo regular, estos, se enganchan a políticos, y como fantasmas o duendes, de repente llegan a un partido, y a fuerza de dólares o euros, se imponen a los líderes que tienen toda una vida de lucha y sacrificios en el partido a cooptar por el empresario que quiere llegar a diputado tan solo para satisfacer su ego. En estos casos sucede, que un miembro de un partido con años de militancia, que aspire a diputado de ultramar, aunque tenga el más alto nivel académico y político y solidos valores éticos, si no tiene un capital sustantivo para sostener una campaña electoral exitosa y entenderse con los altos dirigentes, jamás podrá ganar esa curul, teniendo de contrincante a dueños de cadenas de supermercados o de otras empresas millonarias.
10 – En estos casos, nuestro pueblo yerra al votar por ellos, pues en vez de hacer diputado con su voto a un defensor de sus intereses, lo que hace es empoderar a alguien que en el congreso va proceder como un enemigo suyo. Me explico. Hasta ahora hemos visto que la mayoría de los empresarios dominicanos de la diáspora y los de la media isla, sólo les interesa engordar su ego, concomitantemente con aumentar su capital a como dé lugar. Digo la gran mayoría, porque como en toda regla hay excepciones, pero por mala suerte, por lo regular, los empresarios con probidad, no están interesados en la política.
11 – En este punto les recuerdo a mis lectores, que un capitalista neoliberal es aquel que aboga porque el Estado tenga la menor participación en los asuntos económicos de la nación, para ellos tener el mayor control de la economía y del país. Por esta razón, los neoliberales apoyan que todas las empresas, principalmente las estratégicas de bienes y servicios, pasen a manos privadas, es decir, a la de ellos. Cabe mencionar, electricidad, transporte, acueductos, compras y contrataciones, construcciones de las obras del Estado, puertos, aeropuertos, bancos, educación, salud, etc. Los neoliberales llegan al colmo de querer privatizar la Policía Nacional, el agua, y la emisión de pasaportes, etc.
12 – Ahora bien, también es de lugar recordar, que cuando una empresa privatizada quiebra, (como ha sucedido con los bancos), entonces, el Estado acude a su rescate. Esta es la fórmula que los economistas han explicado, como aquella que privatiza las ganancias y socializa las pérdidas. Con esta fórmula, el pueblo siempre pierde.
¿Por qué traigo a colación estas explicaciones?
13 – Por algo muy sencillo. Si seguimos llenando nuestro Congreso Nacional con empresarios de credo capitalista neoliberal, narcotraficantes y ríferos, estos, por sus egos, acorde con sus intereses personales, jamás van a estar del lado de los intereses del pueblo. Por este motivo, ellos (los empresarios neoliberales, narcotraficantes y ríferos), que a fuerza de su dinero, unos llegan a diputados en la isla y otros de ultramar, jamás se pararán en un podio del Congreso Nacional con un discurso de combate a las políticas neoliberales, como son las privatizaciones.
14 – Tampoco, específicamente, los diputados de ultramar las emprenderán contra las depredaciones de la Barrick Gold, ni contra ninguna otra empresa nacional o extranjera para defender al país de sus depredaciones o contra las explotaciones laborales. Pero tampoco estas voces neoliberales nunca tronarán contra los intervencionismos groseros de las potencias extranjeras en los asuntos internos de nuestra nación, puesto que ellos, solo representan sus propios intereses oligárquicos y del imperio en que se han enriquecido. Tampoco sus voces se oirán proponiendo leyes radicales que puedan ayudar a nuestro pueblo a conjurar la corrupción electoral, como sería proponer el voto obligatorio. No lo hacen, porque a ellos mismos les afectaría. No quieren matar al perro, para que siga la rabia, para la que ellos están vacunados. En este tenor, mucho menos elevarán la voz de ellos contra las abusivas políticas imperialistas de sanciones, bloqueos y guerras sucias. Ese clamor, ni pensarlo.
A modo de conclusión
A – Los diputados de ultramar como ensayo ha estado bien, pero visto sus resultados, continuarlos es un despropósito. Todo el dinero que se gasta en ellos, bien podría destinarse a una ayuda directa a los dominicanos de la diáspora, como sería rebajar los impuestos a los pasajes aéreos que actualmente son más caros que los pasajes a Europa. Recuérdese que en el montaje de las elecciones de ultramar se han gastado hasta cinco millones de dólares, que bien se haría, si se destinasen a abastecer los hospitales de medicamentos básicos.
B- Por otro lado, las distancias enormes que existen entre los diferentes estados y el inmenso territorio de los mismo, más las distancia que media entre ellos y nuestra República Dominicana, hace irrealizables las pocas funciones que pueda tener un diputado de ultramar. También, viajar constantemente a la RD y después recorrer un territorio 200 veces mayor que nuestra media isla, por lo agotador y costoso, son razones que se suman para hacer aún más inviables las supuestas atribuciones del diputado de ultramar. Estos liderazgos son tan aéreos, que ni siquiera nuestros diputados de ultramar actuales, tienen una oficina donde puedan recibir a sus conciudadanos para oírlos, y al efecto, buscarles soluciones a las necesidades que ellos les presentaren.
C – Finalmente, los dominicanos de la diáspora para influir en los resultados de las elecciones dominicanas no tienen que hacerlo directamente con el voto personal, para ello bastaría con simplemente bajarle línea a los familiares y amigos, que son favorecidos con sus remesas y otros envíos. Y como dice el periodista Alduey Sierra:” Lo de las diputaciones de ultramar, lo que ha hecho es prostituir la política dominicana en el exterior.
Y colorín colorado, este cuento se ha terminado.