La situación política de la República Dominicana en el conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos se caracteriza por una postura oficial que combina condenas selectivas, llamados a la paz y una estrecha cooperación con Washington, mientras que surgen voces críticas internas y se perciben impactos económicos significativos.
Posición oficial
– El gobierno dominicano ha condenado explícitamente los ataques de Irán contra Israel y expresado solidaridad con este último, al tiempo que ha hecho un llamado urgente al cese inmediato del fuego y a la resolución pacífica del conflicto a través del diálogo. Por otro lado, también ha repudiado acciones que considera violaciones de la soberanía, como el ataque israelí a territorio de Catar.
– En el ámbito de las relaciones con Estados Unidos, la República Dominicana ha mantenido una estrecha cooperación. En noviembre de 2025, el presidente Luis Abinader autorizó el uso provisional de espacios restringidos en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas para operaciones logísticas estadounidenses, en el marco de la operación «Lanza del Sur» contra el narcotráfico. Esta medida se ha presentado como un refuerzo de la seguridad regional, pero ha generado debates internos.
Voces críticas internas
– Algunas fuerzas políticas y organizaciones han expresado su desacuerdo con la postura del gobierno. Por ejemplo, el Frente Amplio ha considerado que la autorización del uso de aeropuertos por parte de Estados Unidos compromete la soberanía nacional y expone al país a conflictos ajenos, violando principios constitucionales y tratados internacionales que promueven la no intervención.
– Fuerzas de izquierda, como el Movimiento de Izquierda Unida (MIU), han condenado las acciones de Israel en Gaza y su ataque a la embajada de Irán en Siria, calificándolas de crímenes internacionales y violaciones de la soberanía. Han apoyado la respuesta de Irán como una forma de defender su territorio y honrar a sus líderes asesinados.
Impactos económicos
– El conflicto ha generado preocupaciones por sus efectos en la economía dominicana. Una de las principales amenazas es el posible aumento del precio del petróleo, ya que Irán podría bloquear el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de crudo. Esto tendría consecuencias directas en el costo de vida, afectando el transporte, la comida, la electricidad y la inflación, así como la estabilidad económica del país.
En resumen, la República Dominicana se encuentra en una posición compleja en este conflicto, con una postura oficial que busca equilibrar sus relaciones internacionales y sus intereses nacionales, pero que también enfrenta críticas internas y desafíos económicos derivados de la situación en Medio Oriente.
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